Parece una familia feliz. Un padre, ya mayor, su esposa y cuatro hijos. Todos sonríen a la cámara. No es para menos. El líder de la Patria en persona, Maduro, hoy en alguna prisión de Brooklyn, sería el encargado de hacerles entrega de las llaves de su casa. Una casa construida por la magnanimidad del régimen, bajo un imbatible eslogan: Gran Misión, Vivienda Venezuela. La foto abre el portal en el que había que registrase para acceder a la generosidad del gobierno bolivariano. Poco después, descubres que tienes que ir a otro portal, que se llama Patria. Y a otro más, Monedero Patria. Todo suena prometedor si el mundo no supiera hoy que esas viviendas fueron ejecutadas con los peores materiales posibles y sin estudios sísmicos. Con gran dolor, la pregunta que me hago es si esa familia feliz habrá sobrevivido a los dos terremotos registrados en el norte del país.

Venezuela se desangra, se despuebla huyendo de un régimen siniestro. Venezuela, además, se ha convertido en un vertedero de escombros que entierran un número todavía desconocido de cadáveres. Venezuela le demuestra al mundo hasta que punto la corrupción y la maldad extremas son capaces de destruir un país inmensamente rico. Con las mayores reservas de petróleo y gas natural del mundo; con minerales de todo tipo, incluyendo oro, repartidos por su extenso territorio; con una belleza natural asombrosa, casi inigualable; con todo ello, el país y su gente se desangran, sucumben a la muerte y a la pobreza.
En mi país, España, hay grupos políticos y hasta un expresidente de gobierno, hoy en apuros precisamente por presuntos negocios turbios con, entre otros, el régimen venezolano, que llegan a defender un modelo para la vivienda como el de Venezuela. Un modelo que, así es su propaganda, da viviendas a los más pobres. Un modelo que combate a las mafias y los especuladores. Aterroriza pensar, visto lo sucedido en Venezuela, que cualquier gobierno decida aventurarse por una senda similar.
La página Gran Misión Vivienda, en la web de consultas del gobierno venezolano, es un verdadero relato del desastroso ejercicio del poder en ese país. Empieza con una pregunta: “¿Te gustaría ser beneficiario de la Gran Misión Vivienda Venezuela o del plan 0800MiHogar?”. Sigue con una frase que se revela aterradora: “El gobierno venezolano ha luchado intensamente para salvaguardar la vida de las familias más vulnerables del país”. Después continúa con algo de historia y propaganda. El plan fue creado por Hugo Chávez en 2011 y, según la web, ha entregado más de tres millones de viviendas a familias vulnerables. ¿Cuántos de sus miembros estarán vivos hoy?

Más adelante, comienza la yincana para hacerse con una de esas viviendas. Desde 2017, ya con Maduro en el poder, pusieron un nuevo requisito, imprescindible: los aspirantes tienen que estar en posesión del “Carné de la Patria”. Carné de la Patria… Explican que es un documento adicional al de identidad. Algo para lo que el gobierno venezolano tiene más instrucciones, faltaría más, pero que anticipa la existencia de criterios “singulares” para ser elegible.
El Plan Vivienda, continúan, dice estar destinado a las familias y personas con pocos recursos. Unas líneas más abajo, me encuentro con una frase que, de aplicarse en alguno de los más pobres países del mundo, tendría sentido. No en uno de los más ricos por sus recursos naturales: “Tristemente, tenemos que decir que hoy en día en Venezuela, son muchas las familias, sobre todo con niños pequeños, que se encuentran viviendo en condiciones deplorables”. El propio gobierno, el mismo régimen que lleva en el poder más de 25 años, que se instauró prometiéndole a los pobres sacarles de su penosa situación, en 2026 declara tranquilamente que existe una bolsa enorme de su población viviendo en condiciones deplorables. Una frase así basta para entender el colapso de Venezuela.

La página sigue explicando las condiciones y la promesa. Es el gobierno el que construye, el que administra un fondo de ahorro obligatorio de vivienda. Es el que te puede dar un crédito hipotecario, el que puede subvencionarte 100%, el que te proporciona materiales si el ciudadano quiere construirse por sí mismo la vivienda… Un sistema económico socialista, dirán ustedes, lectores, que nada tiene de malo… Siempre que se asuma que la gestión es transparente, honesta y orientada al ciudadano.
Como todo pivota alrededor de la obligatoriedad de formar parte del programa Patria, de disponer de ese documento misterioso, me lancé a navegar por la web que detalla qué hay que hacer para conseguirlo.

El Carné de la Patria es el documento con el que el gobierno otorga beneficios a sus ciudadanos. Nada más entrar en la web correspondiente aparece otro concepto: el Monedero Patria… Todo el dinero que supuestamente “otorga” el gobierno pasa a un monedero, un instrumento que también controla el gobierno. El carné Patria, dicen los padres del gobierno bolivariano, les sirve para conocer la situación “socioeconómica” de sus ciudadanos. Y es adicional al de identidad. ¿Qué sistema es ese que necesita de un ingreso voluntario para conocerse la situación económica de un ciudadano y su “situación social”?
El detalle que sigue después de anunciarse los beneficios del poseedor del carné responde a las dudas. Para conseguirlo, no basta con meterse en la web. Hay que estar atentos a los anuncios del gobierno: “Es importante aclarar que, para obtenerlo, debes esperar a que el gobierno realice operativos especiales, los cuales son realizados en su gran mayoría en la Plaza Bolívar de cada municipio, o en las sedes de los Consejos Comunales”. Operativos especiales… Consejos comunales…
Siguen las complicaciones. Para solicitar el carné, antes hay que darse de alta en el “Sistema Patria”. ¡Qué obsesión con la palabrita! Pero luego ablandan el tortuoso camino con una modernidad. Un código QR con el que prometen hacerle la vida fácil a los ciudadanos que ya hayan sido elegidos para ser distinguidos con el carné… Ese mismo código QR tiene que mostrarse cada día por los familiares que todavía buscan desesperadamente a sus familiares entre los escombros de los millones de casas entregadas por el gobierno bolivariano. Imágenes de una crudeza brutal recorren las redes con ciudadanos desesperados gritándoles a los militares que les impiden acceder a lo que pueda quedar de sus seres queridos…” Es así como el gobierno nacional, se encarga de asignar beneficios a quien verdaderamente los necesita”, proclama la web.

El sistema Patria es un monedero virtual, que, naturalmente, se llama Monedero Patria. Administrado por el gobierno, por supuesto. La forma de recibir los bonos. Hay bonos para todo: para celebrar efemérides históricas, cumpleaños… Uno de ellos me llama especialmente la atención: tienen un bono para la compra de gasolina: gasolina subsidiada. “Para nadie es un secreto que este anuncio se dio luego de vivir una crisis en la distribución de gasolina en todo el país, pues el combustible se había agotado”. ¿Combustible agotado en el país con mayores reservas de petróleo del mundo? ¿En serio? Los venezolanos sorprendidos por la falta de combustible no deben preocuparse. Al menos los elegidos para los diversos programas patrióticos: “Para evitar que las mafias continuaran haciendo de las suyas, idearon un plan de distribución más controlado, el cual requiere que los usuarios registren el vehículo en su monedero Patria”. El carro también tiene que meterse en el sistema patriótico. O no tendrás gasolina que no pase por las mafias… Hace no mucho escribí otro artículo, sobre Maduro, en el que se detallaban las sospechas que existen sobre el complejo sistema mafioso y delictivo de Venezuela. Muchos de esos grupos son asiduamente empleados por el régimen para hostigar a los opositores políticos. Uno no puede dejar de preguntarse si también controlan, para su beneficio, a las mafias que se aprovechan de la escasez de combustible…
Con tantas cosas de la vida cotidiana de los venezolanos dependiendo de un sistema tan patriótico, es lógico que la angustia pueda atraparlos si no saben si se encuentran bendecidos por la magnanimidad gubernamental. Tranquilos, han pensado en todo. Hay un procedimiento, con cinco pasos: Entrar en el Sistema Patria: —sean pacientes, las comunicaciones fallan constantemente y puede que la página se bloquee—: actualizar información personal —digan de una vez dónde viven—; actualizar el teléfono móvil —pequeñas complicaciones como que haya perdido el teléfono, no tengan servicio o fallen las comunicaciones se resuelven con otro programa patriótico específico—; actualizar el correo electrónico —no se apuren, también hay forma de conseguir otro correo gracias al efectivo sistema patriótico—; y, claro, lógico, registrar al líder de calle: “Tienes que dar clic en «Registrar» para poder ingresar el número de cédula del jefe de calle”.

Si no fuera por la dramática situación que vive Venezuela, el sistema patriótico diseñado por las mentes pensantes del régimen chavista resultaría cómico. Pero, lamentablemente, es el que le ha proporcionado viviendas a millones de personas, construidas por el gobierno, ejecutadas pésimamente, y que la furia de la naturaleza ha demostrado que ese también era un engaño de unos gobernantes que se vienen dedicando a exprimir el jugo de la riqueza de su país.
La pregunta es inevitable: ¿cuántos miles de afanados ciudadanos venezolanos, con su carné Patria en vigor, seguirán con vida?
