El debate político en los países más desarrollados lleva años presentando la migración como el principal problema para sus ciudadanos. Los partidos de extrema derecha y populistas, aunque también algunos gobiernos supuestamente de izquierdas centran sus mensajes en la oposición a los flujos migratorios, solicitando abiertamente deportaciones masivas y la restricción de los beneficios otorgados a los inmigrantes. La mejor manera de objetivar los debates emocionales, muchas veces alejados de la realidad y de los factores que explican un fenómeno universal y eterno, son los datos. Naciones Unidas elabora cada año un excelente informe que abarca los cinco continentes y todos los países, tanto emisores como receptores de migrantes. Dicho informe constituye la base de este artículo (https://worldmigrationreport.iom.int).
Empecemos por un conjunto de datos básicos.
Si pensamos que nuestro país está siendo invadido por una horda de migrantes y no vivimos en las antípodas de España, quizás convenga saber que el continente con mayor porcentaje de migrantes no es Europa, ni Norteamérica: Oceanía lidera ese ranking desde que Naciones Unidas hace sus informes. Y los países más “invadidos” vienen siendo los de Oriente Medio. La ejecución de inmensos proyectos de infraestructura se nutre de trabajadores procedentes de India, Pakistán o Sri Lanka para la parte dura de la construcción, mientras que profesionales de cuello blanco procedentes de todo el mundo abarrotan las oficinas de proyectos.
| 2000 | 2025 | |
| Migrantes internacionales totales (millones) | 150 | 304 |
| % de migrantes sobre población mundial | 2,8% | 3,7% |
| Región con mayor % de migrantes | Oceanía | Oceanía |
| País con mayor % de migrantes | EAU | Catar |
| Refugiados (millones) | 14 | 37 |
| Desplazamientos internos (millones) | 21 | 83 |
| Remesas a países de origen (Billones US$) | 128 | 905 |
Mientras los migrantes totales se han multiplicado por 2 en el primer cuarto de siglo, las remesas, el dinero que los migrantes envían a sus familias en origen, casi se ha multiplicado por 10. La migración es, en ese sentido, una forma de redistribución de la riqueza entre países, más importante incluso que las donaciones o las financiaciones multilaterales.
Aunque en valor absoluto ha crecido de forma clara, a un ritmo medio del 5% anual, lo hace de forma menos acusada que los desplazamientos interiores. Países como Sudan o Congo, asolados por guerras atávicas y persecuciones étnicas, suman gran parte de los migrantes registrados en 2025.

Los grandes corredores de la migración

El gráfico anterior resultará una sorpresa para muchos que, tal vez, esperaban que el flujo de africanos hacia Europa liderase los corredores principales de migrantes. No me gustaría darle la razón al actual habitante de la Casa Blanca, pero el corredor México-Estados Unidos es el gran corredor migratorio mundial. Bien es cierto que se nutre no solo de mexicanos: la mayoría de los migrantes de Centroamérica y buena parte del Caribe —Haití en particular— transitan por suelo mexicano antes de lanzarse a contra el muro de Trump. La bestia, ese terrible tren que recorre desde el sur de México hasta la frontera, se pasea erizado de migrantes en sus tejados durante más de diez mil kilómetros hasta la frontera norte. Muchos son los que se quedan por el camino, consumidos por el cansancio, los malos tratos y las violaciones.

Si analizamos las razones principales para la migración, podríamos elaborar el gráfico anterior en el que las motivaciones profesionales y económicas derivadas de la expansión de infraestructuras en Oriente Medio representan un volumen de migrantes muy similar al que viaja por el corredor de La Bestia. Guerras como las de Ucrania y el desastre generado por la victoria de los talibanes en Afganistán generan un número de desplazamientos muy comparable con los corredores de México-Estados Unidos y los de Oriente Medio. El atractivo de la concentración de empresas tecnológicas en Silicon Valley es otro de los grandes responsables de flujos hacia Estados Unidos, con millones de ingenieros y programadores procedentes de la India, China y el sudeste asiático.
Ranking de receptores
¿Países generosos o efecto llamada?

El verdadero efecto llamada para la migración es el desarrollo económico. Un país con oportunidades y crecimiento es un imán para todo el que busca mejorar las condiciones de vida o progresar profesionalmente. Ingenieros, arquitectos, médicos y consultores de todo el mundo tienen en los Estados Unidos, de forma muy destacada, Alemania y Arabia Saudí su Dorado. Pero también todos aquellos que huyen de la pobreza en sus países de nacimiento. De entre los países europeos, el Reino Unido, España y Francia, por sus raíces coloniales, son los elegidos para labrarse el sueño de una vida digna. Alemania, además, es referente europeo en aceptación de refugiados por guerras regionales. Ucranianos, sirios y ahora también iraníes, excelentes profesionales muchos de ellos, bien formados y con títulos universitarios, buscan en el suelo alemán un alivio al drama de sus países de origen.
Los conflictos regionales, como el de Venezuela en América del Sur, las guerras de Israel contra palestinos, libaneses e iraníes o la implosión de Bangladesh tras una huelga de los estudiantes que se oponían a un sistema injusto de reparto de posiciones en la administración, dominada por los que lideraron la independencia de Pakistán, protagonizan movimientos migratorios muy significativos entre países vecinos.
Estados Unidos recibe más del 20% de los migrantes mundiales, algo menos que Europa en su conjunto, donde Alemania y España lideran el ranking de la generosidad.


Las remesas: el factor económico que lo cambia todo
Países como Guatemala tendrían un serio problema con su PIB sin las remesas enviadas desde los Estados Unidos por ciudadanos guatemaltecos. La migración generó más de 900 billones de dólares en 2025, una cifra astronómica. La gran mayoría de países europeos no llegan a esa cifra en su PIB, mientras que, en África, todos los países menos Egipto y Nigeria se mueven con registros económicos muy inferiores al volumen de negocio generado por la migración.


No menos boyante es el negocio de hacer llegar el dinero de los migrantes a sus familias. Casi 90 billones de dólares se reparten las agencias de transferencia de dinero. En algunas regiones, como en el África subsahariana, el coste medio se sitúa por encima del 10% del dinero enviado, un mordisco más en las cuentas de los migrantes.
Refugiados: el drama de los conflictos, las persecuciones étnicas y religiosas

A finales de 2025 había registrados casi 40 millones de refugiados en todo el mundo. A ellos habría que añadirles otros 9 millones de ciudadanos en espera de asilo. El crecimiento de este último grupo en el período 2024-2025 fue del 22%, una cifra que encierra un buen número de explicaciones. Por un lado, los conflictos en África y Oriente Medio expulsan de manera continuada a millones de familias de su tierra, una situación que ha empeorado durante 2026 con la guerra en Irán. Por otro lado, un número tan elevado de migrantes en espera de asilo es síntoma de una mayor pereza en los países de acogida para resolver sus casos o, directamente, un deterioro de las condiciones exigidas, como consecuencia de la presión de los grupos antinmigración.
De cada seis refugiados, uno es sirio o ucraniano, consecuencia de los terribles conflictos todavía presentes en esos países. En otros países, como Afganistán, el flujo migratorio inicial hacia Irán y Pakistán está siendo devuelto por los talibanes, obligando al retorno de casi seis millones de refugiados.
Los desplazamientos internos
Sudán tiene el dudoso honor de liderar ampliamente el ranking de desplazamientos interiores, forzados por el enfrentamiento entre dos grupos militares que se disputan el control de Sudán del Norte. Muchos de esos desplazados tratan de entrar en Chad, provocando una de las mayores crisis humanitarias en lo que va de siglo.
Los conflictos en Siria, Venezuela —más de tres millones de desplazados a Colombia y otros 5 millones repartidos por el resto del mundo, especialmente hacia España y los Estados Unidos— y República Democrática del Congo producen desplazamientos internos en valores absolutos similares al drama sudanés. Una buena parte de los desplazamientos internos se desarrolla en el continente africano. Millones de ciudadanos, atrapados en un continente con un importante déficit de infraestructuras, motivan flujos penosos, a pie, que muchas veces son aprovechados por las facciones en conflicto para masacrar a los simpatizantes con sus oponentes.
La migración en los principales países: América
América, en su conjunto, es un continente descompensado en términos económicos. El norte, Estados Unidos y Canadá, constituyen el destino soñado de millones de ciudadanos que viven en países del sur en los que el reparto de la riqueza es, en general, muy deficiente. A ello se le suma una buena dosis de gobiernos corruptos y populistas, generando, además de las razones económicas, migraciones debidas a la violencia y la persecución política. El caso paradigmático es Venezuela, que ha provocado un éxodo de más de 8 millones de venezolanos, de todos los estratos sociales, huyendo del régimen chavista. Gran parte de los venezolanos terminan en Colombia, que ha acogido a más de 3 millones de personas, lo que constituye una de las mayores crisis humanitarias en el continente americano.
Pese a las acometidas de Trump contra la migración, los Estados Unidos siguen liderando el ranking por número de migrantes con más de 50 millones de personas, muchas de ellas en situación de ilegalidad, soportando en la actualidad un elevado riesgo de deportación. No obstante, la brutal política aplicada por la administración Trump puede suavizarse a lo largo de su mandato. Son muchos los sectores y grandes empresarios que ya manifiestan su oposición frontal a un descontrolado proceso de expulsiones. Existen, además, numerosos estudios que relacionan el crecimiento de la población por la llegada de inmigrantes con el PIB y los precios. Determinados sectores, como la agricultura, los trabajos de conservación y la hostelería, sufren ya un déficit de trabajadores que amenaza con afectar a los precios, en general, y a las condiciones de competitividad de los productos norteamericanos.
Canadá es el país que lidera por porcentaje de población migrante, si bien ello no se traduce en valores totales cercanos a los que soportan los Estados Unidos. Distribuidos por todos los sectores, los inmigrantes en Canadá son fundamentales en la ingeniería y las tecnologías de la información donde multitud de ingenieros y programadores llegados de diferentes países asiáticos nutren, de manera similar al caso de Silicon Valley en los Estados Unidos, a las principales compañías tecnológicas de la Costa Este.

El caso de Colombia, en América del Sur, es singular como ya hemos explicado. El flujo de venezolanos se dirigió principalmente a ese país, pero también a otros del continente, como Perú, Ecuador o Chile donde crece el rechazo a la migración como consecuencia de la importación de algunas de las bandas criminales más activas de Venezuela. Costa Rica y Panamá, con elevados porcentajes de su población de origen migrante, no presentan especialmente grandes tensiones. En su caso destaca la llegada de profesionales, financieros, ingenieros y técnicos en general, que no representan una amenaza especial para la población oriunda.
En Europa, Alemania, Reino Unido, Francia y España son los grandes receptores de migrantes. Consecuencia o casualidad, en estos cuatro países la extrema derecha crece de manera significativa. El caso español es especialmente paradójico. El crecimiento sostenido del PIB en España, desde antes de la pandemia y con mayor profundidad desde el fin de la misma, se debe casi por completo al incremento de población provocado por la llegada de migrantes. Además, desde un punto de vista cultural los inmigrantes mayoritarios no suponen un conflicto relevante: el mayor porcentaje de inmigrantes proceden de América Latina, con profundos lazos históricos, culturales y religiosos comunes con los nacidos en España.
Diferente es la situación en Francia, Alemania y los países del centro y norte de Europa. Allí, la llegada de inmigrantes musulmanes, procedentes tanto de las zonas en conflicto de Oriente Medio como de África, suponen en cierta medida una fractura cultural que las sociedades de esos países no parecen estar gestionando de forma efectiva.
Los países del sur, España e Italia en particular sufren en cambio el problema de las llegadas en patera. La vía marítima, una vez cruzadas zonas desérticas desde el Sahel, dominadas por mafias y grupos paramilitares, se cobra cada año la vida de miles de migrantes. En ese sentido, España e Italia siguen políticas migratorias diferentes: Italia, para desincentivar el efecto llamada y el control de las mafias, ha establecido una política muy estricta: los migrantes que lleguen de manera ilegal serán deportados a sus lugares de origen. Ello ha derivado buena parte del flujo por el Mediterráneo hacia las costas españolas, tanto de la península como de las Islas Canarias, donde los migrantes encuentran una política más laxa respecto a los llegados por esa vía.

Migración y delincuencia
Atribuirle a la migración mayores cuotas de delincuencia que a los ciudadanos originarios de un determinado país es uno de los argumentos favoritos de los grupos extremistas para defender una política migratoria más severa. Los medios de comunicación y, especialmente, las redes sociales, magnifican los casos de violencia protagonizados por migrantes.
De entre los delitos más señalados figuran aquellos que tienen que ver con la violencia sexual. Según el INE de España, en 2024 los delitos cometidos por ciudadanos de origen no español representaron aproximadamente un 10% del total. Teniendo en cuenta que el porcentaje de población migrante se sitúa cerca del 20%, podría concluirse que, en su conjunto, los migrantes cometen menos delitos sexuales que los españoles.
Otro factor también sensible es el relativo a la violencia de género. En 2025, en España se produjeron 48 asesinatos por violencia de género. De ellos, 29 fueron cometidos por españoles y 19 por no españoles. Ello implica que, en la población migrante, se cometen dos asesinatos por cada millón de habitantes nacidos fuera de España, mientras que, en el caso de los españoles, se cometieron 0,7 asesinatos por cada millón de ciudadanos de origen español. Ello implica que los migrantes cometen tres veces más asesinatos por violencia de género que los nacidos en España, un argumento muy apropiado para los grupos de extrema derecha, cuando en realidad lo que debería implicar es una política preventiva diferente para los distintos grupos culturales.
En el conjunto de los diferentes tipos de delitos existe una dispersión muy notable de casos, tanto en España como en otros países. Recientemente, los países nórdicos, que aplicaron políticas migratorias muy abiertas en las últimas décadas, están comenzando a sufrir serios problemas de delincuencia protagonizados por migrantes. El resultado es la paulatina incorporación de suecos, noruegos y daneses al club de los que aborrecen la migración.
