Bergen solo tiene dos pasiones en su vida. La fotografía y su novia, Elke. Trabaja en una agencia de viajes especializada en aventuras por todo el mundo en busca de la fauna más exótica y exclusiva. Llegaron a Guayaquil, después de una escala en Palma de Mallorca, cargados con sus sofisticados equipos. Querían fotografiar las ballenas jorobadas en su baile de apareamiento, cuando los machos cantan para atraerse a las hembras una melodía que a más de un pescador ha llegado a confundir con una sirena. Alquilaron un carro y en pocas horas estaban en Puerto López, donde una multitud de pequeños barcos se encargan de llevar a los turistas a los mismos lomos de las ballenas. La puesta de sol era una atracción irresistible. Con sus mochilas y cámaras, pasearon hasta el final de la playa. Antes de llegar a los acantilados, escucharon algo que se movía en el porche de una casa abandonada. Cinco cabezas humanas colgaban de un viejo cartel, tan agujereadas por balas que el viento silbaba a través de ellas.

Hasta este hermoso paraje de la costa del Pacífico ha llegado el vendaval de una violencia insoportablemente cruel. La policía sabe que los restos humanos que encontraron los dos turistas alemanes corresponden a miembros de algún cartel que ha sido vencido en su lucha contra el Tren de Aragua, la banda criminal venezolana que crece, tristemente, por el continente americano al mismo ritmo que la migración desde ese país. Se hacen respetar por sus enemigos y la población indefensa precisamente por su violencia extrema, ostentosamente macabra. En 2023 arrestaron a uno de sus miembros. Alias Satanás, era conocido por su forma de amedrentar. Trituraba a sus víctimas, las empaquetaba y se las enviaba de forma perversa a sus familiares o a sus cuates. El Tren de Aragua nace del empeño de un delincuente que se hizo fuerte en la cárcel de ese Estado de Venezuela. Le llaman el Niño Guerrero, por su apellido y su aspecto algo infantil. Comenzó su andadura como ratero y contrabandista de droga, a pequeña escala, hasta que, en 2010, después de matar a un policía, es enviado a la cárcel de Aragua. Allí comenzó a fraguar su red, convirtiendo el centro penitenciario en su particular universidad del crimen organizado. La coincidencia temporal con el afianzamiento de la crisis en Venezuela, que ha expulsado a más de 8 millones de venezolanos de su país, en uno de los mayores éxodos forzados de nuestra historia reciente, le añade crudeza al flujo humano provocado por el régimen chavista.

El Tren cuenta con un catálogo de lo más completo en lo que a fechorías se refiere. Quizás la más desgarradora sea su control de los pasos fronterizos, las trochas por las que los venezolanos huyen de su país. Al dolor de tener que expatriarse en busca de seguridad y comida, se le une la extorsión de los compinches del Niño Guerrero. En esa práctica deleznable no solo obtienen réditos económicos: también consiguen extender sus redes, exportar el modelo de extorsión creado por un ratero empoderado desde la cárcel.
Las sucursales del Tren se conocen en casi todos los países del continente americano. Allá donde el crimen y las actividades ilícitas existían, los peones del Niño Guerrero se empeñan con crueldad para ser ellos los que controlen los hilos: los barrios de las grandes ciudades en los que se trapichea con la droga, los pasos por los que se encaminan sustancias ilícitas y seres humanos, los caminos y carreteras, secuestrados para que el que quiera pasar tenga que pagar un alto peaje.
Las particularidades del régimen chavista hacen que se extiendan sospechas sobre la facilidad con la que El Tren se ha expandido. Sin que existan pruebas concluyentes, se especula que el gobierno de Maduro acudió en diversas ocasiones al Niño Guerrero para reprimir las manifestaciones de los opositores al régimen, para intimidar a sus líderes o sencillamente para eliminarlos. Método y credenciales tienen de sobra. En 2017 se produjo una negociación entre el gobierno y la banda. La negociadora por parte de Maduro era su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, quien alcanzó un acuerdo por el que la policía se retiraría de algunas zonas especialmente conflictivas, como la denominada Cota 905, en Caracas, uno de los barrios más peligrosos de la capital. A las negociaciones las llamaron Operación para la Liberación del Pueblo y a las zonas entregadas al control de los secuaces del Niño Guerrero las denominaron “zonas de paz”.
La mayor contribución del régimen de Maduro al crecimiento del Tren de Aragua es sin duda su afanado empeño por hacerles la vida cada vez más difícil a los venezolanos. La que fuera llamada Tierra de Gracia por los primeros descubridores españoles, un territorio rico y extenso, con paisajes paradisíacos, un país que, manejado con honradez y pericia, habría sido la envidia de muchos, ha visto cómo la miseria se adueña de una gran proporción de sus habitantes y la vida pública deja de ser segura. Venezuela es otro desgraciado ejemplo de lo que los malos gobernantes son capaces de hacerle a su pueblo.
El flujo migratorio se hizo imparable desde 2015, año en el que todas las variables económicas del país arrojaban ya pésimas noticias. A una hiperinflación que hizo de Venezuela la reina del encarecimiento de los precios, se le unió la falta de suministro en bienes esenciales. A los venezolanos, de toda clase económica y social, no les quedó otro remedio que marcharse del país en busca de esperanza. Muchos lo hicieron arrastrando con ellos sus pocas pertenencias en marchas interminables, a pie, hacia las fronteras, Colombia en particular. Otros se aventuraron a cruzar en patera a las cercanas islas de Trinidad y Tobago, o se embarcaron en vuelos para solicitar acogida como refugiados en cualquier país. Muchos siguen como ilegales, perseguidos con fiereza, como en los Estados Unidos, o vigilados y bajo sospecha, pues, en el colmo de sus desgracias, su huida por razones humanitarias coincide con el apogeo de bandas criminales lideradas por venezolanos.
Según la plataforma R4V, Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (https://www.r4v.info/), a finales de 2025 casi siete millones de venezolanos se encontraban repartidos por América Latina y el Caribe. A nivel mundial, los Estados Unidos, con casi un millón de inmigrantes, y España, con cerca de 700.000, destacan como destinos preferidos por los expulsados. Por su accesibilidad por tierra, Colombia, con 2.8 millones, y Perú, 1.7 millones, son los países más expuestos al flujo migratorio venezolano. ACNUR (https://www.acnur.org/sites/default/files/2024-02/perfil-de-la-migracion-reciente-reportada-desde-los-hogares-venezolanos.pdf) analiza las circunstancias sociales y económicas de esa inmensa oleada humana. Las razones económicas, la búsqueda de empleo y la posibilidad de continuar con actividad empresarial, son las principales. Pero no lo son menos las de naturaleza política y de seguridad.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados, más del 50 % de los migrantes se veían afectados por una vulnerabilidad económica y de seguridad. Una lacra que no sabe de clases sociales. Huyeron venezolanos de clases altas y acomodadas, sobre todo a Madrid y a Miami, pero más del 50 % proceden de clase baja. El régimen chavista, que pretendía ser la salvación del pueblo llano, se ha convertido en su mayor peligro.
Los venezolanos que han tenido que salir de su tierra tienen que enfrentarse, además de a la pena por el abandono de sus seres queridos y modos de vida, a la percepción falsa de que con ellos viajan el crimen y la violencia. Los datos objetivos, de entidades como Migration Policy Institute (MSI, https://www.migrationpolicy.org), sugieren que los inmigrantes venezolanos cometen sustancialmente menos delitos que otras nacionalidades.
La experiencia de la pareja alemana que buscaba el paraíso en Puerto López no ayudará a que el estigma que arrastran los venezolanos se evapore. Una injusticia más que se añade al sufrimiento provocado por un régimen siniestro.

3 Comentarios
jose
Es terrible gracias por recordarlo
Carlos
Cada vez escribes mejor.fácil lectura,llega a todo el mundo.te toca seguir con temas que combinan la actualidad con las miserias humanas,entre otras cosas
Gloria
Lo sorprendente y lo que agradezco muchísimo es toda la información que aportas. No solo escribes muy bien sino que los temas que eliges son interesantes, bien documentados y de actualidad